"UN EXELENTE TRABAJO REALIZADO POR NOELIA GIARLETTA " PARTE 2

PARTE 2

2° PARTE

La radio y el surgimiento de otro nuevo medio: La televisión

 

Partiendo de la concepción que manejamos hasta el momento, es decir, teniendo en cuenta las configuraciones de imágenes y los procesos que establecen sus construcciones, es necesario dar cuenta como un nuevo medio de comunicación, en este caso la televisión, se enmarca dentro de las evoluciones sociales; es requisito conocer el imaginario por el cual atraviesa este surgimiento. Tendiendo en cuenta estas consideraciones en la década del '20 el aparato televisivo estaba en el plano hipotético de su materialización pero, como ya había sido posible la radio y el cine (trasmisión a distancia y movimiento de imágenes), por lo tanto, era de considerar que en años posteriores se hiciera mención a su surgimiento.

Al centrarnos en las primeras décadas de 1900, se visualiza el comienzo de los medios gráficos en un momento expansivo de la industria editorial del periodismo grafico, sumado a ello la industria cinematográfica y los inicios de la radio hacen que nuestro país tenga una proyección industrial cultural contemporánea similar a la que ocurría en el resto del mundo.

La época de expansión se puede reconstruir teniendo en cuenta la cantidad de películas producidas, de entradas de cine vendidas o de espectáculos de variada generalidad; de igual modo con la cantidad de diarios comercializados que producen los picos más altos de producción y de consumo de los medios en nuestro país.

De esta manera, existe un breve periodo entre 1920 y 1940 en el cual se expande la industria cultural coincidente con el momento en el que se inventan y se desarrollan los medios de comunicación característicos del Siglo XX.

La producción mediática de nuestro territorio estaba pensada en base a una expansión indefinida, pero a pesar de estas esperanzas, su sistematización a partir del '40 va a empezar a retraerse. Dentro de este contexto se establece el surgimiento de la televisión.

Los años anteriores a su aparición están caracterizados por utopías hipotéticas de su materialización desparramadas en los discursos de las revistas de época, como ser “Mecánica Popular ” o “ Electrotécnic o” donde aparecen publicaciones metódicas del surgimiento del nuevo medio; se pensaba que la Argentina no sólo iba a tener la televisión muy tempranamente sino que podía producir su invento. Esta posición se ve claramente con el nacimiento de la radio, con el pionerísmo de los “locos de la azotea” que conforman el aparato y el sonido a la distancia.

Así en el año 1925 el diario Crítica también publica sobre la televisión. Según Sarlo, cuando se empieza a nombrar el nuevo instrumento se lo menciona como “sonido de la visión” o incluso como en el inicio del cine “fotografías en movimiento”, ya que antes de utilizar un nuevo nombre se apela a lo conocido. De esta manera, como ha ocurrido con la radio, en el surgimiento de la televisión entra en juego la dimensión técnica que anuncia el futuro y cómo tal, forma parte de las novedades cuyas posibilidades se exhiben o se discuten.

La autora hace mención a la técnica y a la modernización, que en nuestro territorio se vieron reflejadas en imaginaciones técnicas que podían ser efectivamente concretadas. Si bien, en algunos casos eran utopías con poco asidero real, donde se confundía la técnica y la magia, compartieron un universo donde acortar la distancia podía lograrse a partir de la utilización de la técnica o por medio de un medim. Anunciar lo que vendría marcó dos posiciones distintas, una comprendida por la visión pesimista de la técnica (basada en el armamento producido para la Primera Guerra Mundial) la otra representada por un optimismo donde la técnica trabajó para un cambio positivo de nuestra cotidianeidad. Según Sarlo, la segunda tendencia es la que prima en el discurso periodístico de la época, sin ser un obstáculo el desarrollo

técnico más lento que se produce en nuestro país. “Esta televisión primitiva se apoya, como la radio y el cine, en un nuevo efecto místico: el del aura tecnológica, que define a lo maravilloso moderno, donde la desaparición de los ‘hilos', que eran indispensables al telégrafo y al teléfono, convierte a las transmisiones en una verdadera comunicación inmaterial”

La primera transmisión televisiva llevada a cabo en la Argentina se hizo presente el 17 de octubre de 1951 por LR3 Radio Belgrano TV Canal 7, fecha elegida por coincidir con el 6º aniversario del Día de la Lealtad Peronista , como parte de un lanzamiento, entre otros, de los logros obtenidos por esa administración.

La inauguración de la televisión fue un suceso que los publicistas, como por ejemplo Ricardo De Luca, vieron con enorme importancia; como campo fértil de trabajo e incitaron a los anunciantes presentes en la radio trasladarse a la pantalla chica, a través de avisos en los medios gráficos. No obstante, en sus primeros pasos, los instrumentos televisivos se hacían presente sólo en un número muy reducido de hogares, por lo cual, la radiofonía seguía siendo el medio de comunicación ideal para el sector de poder, los grupos económicos y el público en general.

La televisión surge donde la técnica marca el proceso que Mirta Varela denomina el pasaje de la técnica al tele-visor.

Este pasaje comprende dos términos, por un lado, la posibilidad de tomar en cuenta la transmisión de imágenes a distancia, sin embargo desde el punto de vista técnico prevalece la importancia de la propia antena trasmisora, que es justamente la que permite percibir estas imágenes. En el caso de la Argentina , y antes de la instalación de Canal 7, la antena que permitió la transmisión de imágenes animadas se construyó en el edificio de Obras Publicas en la Avenida 9 de Julio en pleno centro porteño. Este ciclo se completa con la importación de aparatos televisivos, pues a diferencia de las esperanzas de realización en nuestro país y la experiencia de construcción del instrumento por parte del director de la revista “Ciencia Popular” , Jorge Duclout (amateur local), los aparatos debieron ser importados desde los Estados Unidos, siendo una afrenta nacional, en un contexto donde el país tenia un nivel de producción muy alto y junto a ello la existencia de la radio y el armado de los estudios de cine con capitales privados.

El impulso de la televisión norteamericana se basó sobre la concepción de disponer una producción industrial y circuitos de comercialización, asimismo es un rasgo que caracteriza la expansión del medio en el marco de los modelos productivos de industrialización liviana que se dan en nuestro nación.

En la década del 50, la Argentina , atraviesa un acelerado proceso de expansión industrial, con inversiones extranjeras e instalación de empresas europeas y norteamericanas.

Esta afluencia de capitales estimula el desarrollo de distintas industrias y multiplica la producción de bienes de consumos durables como heladeras, lavarropas, automóviles y televisores.

En aquella época los equipos televisivos eran muy costosos y por tal motivo de difícil accesibilidad para el gran público. A este crecimiento de la actividad industrial se sumó un cambio en las políticas de Estado relacionadas con la investigación científica, la producción intelectual y el acceso a estos bienes hogareños, panorama que se confluye, como se dijo anteriormente, con la gran cantidad de ventas de entradas de cine, teatro y otros espectáculos; aquí la televisión aparece como a contrapelo de estas tendencias.

Por tal motivo, y si bien, también forma parte de la política del momento del acceso a la casa propia y sus elementos, la idea de pertenecer al ámbito privado se escapa del contexto. Aquí

se visualiza una distinción entre la historia de la televisión Argentina y la descripta por Lynn Spigel y Cecilia Tichi sobre la televisión norteamericana.

En este punto podríamos volver sobre los conceptos de Flichy respecto del contexto de recepción y el surgimiento de la televisión, la cual aparece ligada al espacio domestico y familiar. Esto remite a lo ocurrido con el fonógrafo, el piano y la radio antes de la propia invención del transistor; siendo estos aparatos propios de la vida privada.

La televisión se instala en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial (periodo con predominio de la vida privada) signado por la idea de la “vuelta a casa”. Asimismo es una época donde se produce un gran crecimiento de los barrios suburbanos y cuyo equipamiento básico son los electrodomésticos y los aparatos de ocio. Es un momento donde se origina un retroceso en la cantidad de asistentes en las salas de cine; lo que Williams denomina “ privatización móvil ”, donde por un lado se da este proceso hacia la vida privada (hogar como núcleo) pero a igual tiempo se produce la asociación del espacio privado con la movilidad permanente. Los dos desarrollos (suburbanización y automóvil) van conjuntamente.

La televisión estaba pensada, en su momento de instalación, como productora de la unión familiar, sin perder las divisiones sociales y sexuales dentro del hogar. Y es aquí que el aparato cobra una importancia espacial y decorativa dentro del ambiente familiar, pero mientras se producía el traslado del artilugio al centro de la vida hogareña los objetos tradicionales tuvieron que hacerle sitio. “Mientras en 1948 el pequeño gran piano ocupa un lugar dominante en las salas de estar modelo, con el paso del tiempo se retiró gradualmente hasta el punto de que normalmente se mostraba como un modelo recto situado en áreas marginales, como los sótanos. Mientras tanto, el aparato de televisión se trasladaba a los principales espacios de estar de las habitaciones modelo donde sus elegantes casas engranaban con y realzaban la decoración interior. Los nuevos ‘centros de entretenimiento', compuestos por una radio, una televisión y un fonógrafo a menudo hacían al piano completamente obsoleto”.

En la Argentina ocurre exactamente lo inverso, pues existe un proceso mundial que es el nacimiento de un nuevo medio de comunicación, pero coexisten particularidades, como lo que ocurre en nuestro territorio; donde el aparato se vuelve masivo después de casi 15 años de su nacimiento, en contraposición a la televisión norteamericana que sólo tarda 5 años, pues el proceso de pasaje del tele-visor al televisor esta macado por esta diferencia sistemática en la masividad del medio; el cual en nuestro país fue más lento por quedar reducida la cantidad de aparatos solo en la ciudad de Buenos Aires.

Existe un tercer pasaje que tiene que ver con la recepción de la televisión, el pase del ritual a la ritualidad, donde se piensa al ritual como aquello que es discontinuo respecto de la historia y el orden habitual de las cosas. El ritual supone un momento especial, memorable; la ritualidad tiene relación con la concepción de repetición, de aquello que no necesita ser meditado; es lo cotidiano.

De esta manera, cuando la televisión pasa de ser ritual a ritualidad, se puede ver el primer momento como la carencia de televisores determinó que fuera un ritual. Observar la programación por el aparato televisivo era un instante peculiar. Aquí podemos encontrar que las primeras sugerencias periodísticas sobre la televisión estaban destinadas, como se dijo anteriormente, al encuentro familiar, caracterizado por un modelo democrático de participación en las decisiones del consumo; para luego visualizar que mediante la modernización domestica y el desenfreno por las maquinas trajo otro tipo de actitudes y particularidades. “Los primeros artículos sobre televisión habían ‘mostrado a una familia sentada cómodamente frente al televisor', escribió un critico en 1977 para luego agregar que

‘nadie se iba a imaginar que veinte años mas tarde mama iba a estar mirando una telenovela en la cocina, los chicos, caricaturas en el dormitorio, mientras papa se entretiene viendo el partido de fútbol”

Se produce una ambivalencia con respecto a la tecnología. “Las maquinas proporcionaron ocio, confort, y la posibilita de progreso, pero también indicaron el final de la naturaleza y del orden ‘natural' de las cosas, tanto en el hogar como en la vida publica”

Cecilia Tichi marca el proceso de visualización individual del aparato televisivo. En contraposición de las primeras publicaciones, muestra el asilamiento y la desconexión del núcleo familiar.

Asimismo el ritual esta relacionado con el horario de programación, con las pocas horas de transmisión. Recién a mediados de la década del 60, la televisión anuncia la expansión del horario; por lo tanto cuando amplía su tiempo en el aire, se vuelve un hábito, deja de ser importante y se banaliza su uso. Pasa a ser parte de la vida cotidiana y deja de ser menor su valor simbólico.

En la Argentina a principios de la década del '60, la televisión ya ganaba los espacios de la mayoría de los hogares. La novedad tecnologiaza va desplazando a la radio en su lugar central, y se instala como el nuevo punto de interés de la vida familiar. Igualmente la radio portátil corre con la ventaja de poder ser llevada a todos lados, ganando otra especialidad distinta que el nuevo medio no puede aportar.

La radio y la televisión tienen una característica compartida, fijan al oyente. Se produce una diferencia entre la concepción de ocasionalidad y el flujo constante, mientras el primero implica ir a “buscar algo”, el segundo marca la tendencia que tanto la radio como la televisión siguen compartiendo hasta el día de hoy: funcionan como solapas que no dejan escapar al espectador.

Otro característica se muestre recién con la aparición por cable con la noción de programación miscelánea (flujo continuo donde se hacen presentes diversas temáticas). Esta idea se basa sobre la amplitud del publico, donde para llegar a cada uno de ellos debe brindar distintos contenidos, géneros, representaciones, es decir una heterogeneidad de propuestas discursivas.

 

Conclusión

 

La relación entre la técnica y la sociedad desde la radio determinó que me sumergiera en el contexto social, político, económico y cultural de nuestro país. Abarcar los diferentes procesos en forma conjunta e interrelacionada para dar cuenta de aquellas concepciones utópicas que dan vuelta sobre los estadios imaginativos de un medio, sobre los estados imaginativos de varios medios.

Reconstruir la imaginación desplegada alrededor de la innovación técnica de la radio portátil implicó tomar en cuenta variables inmateriales y materiales del medio, usos y potencialidades que fueron descartadas en el camino. Implicó salirse de un espacio concreto, de escucha familiar para pasar a la individualidad y portabilidad en otras áreas. De igual modo, fue seguir la evolución del proceso histórico teniendo en cuenta las diferentes alternativas de producción, que como bien propuso Flichy, se pueden ver en el momento de emergencia del medio.

Pensar en la relación entre la tecnología y la sociedad me invitó a conocer los primeros usos de la radio donde todos eran emisores y receptores; donde el concepto de un solo emisor centralizado para muchos receptores (característica principal del brodcasting) era inexistente. El transcurso evolutivo hace que se concrete esta noción; puesta en evidencia con la radio portátil: un emisor con un amplio público, sin conexión entre sí, sin el compartimiento de un espacio físico.

Hoy la radio portátil se materializa, no solamente en los aparatos propiamente dichos, sino en otros dispositivos que trajo consigo el paso del tiempo y la modernidad, como ser: los teléfonos celulares, los mp3, mp4 y así sucesivamente, los I-pod, entre otros.

Aquí se visualiza el papel protagónico del cambio histórico y la importancia de la técnica, pero se deja al olvido la incursión de los pioneros, de los pequeños tallercitos de barrio para pasar a procesos más amplios, complejos y sofisticados. Cabe la pregunta: ¿Qué manifestaciones imaginarias -si es que aparecieron - pueden encontrarse en el surgimiento de estas nuevas tecnologías? O, ¿es la modernización tan vertiginosa y la evolución tan rápida que el espacio a la imaginación ya no se hace presente?

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Publicaciones periodísticas

Diario Clarín: “Mañana se cumplen 85 años de la primera transmisión”. La historia de la radio en la Argentina – Agosto de 2005

Revista Radio Chasis Nº 264/265 – Diciembre de 1959

Revista Radio Chasis Nº 302/303 – Septiembre de 1961

Revista Radio Chasis Nº 232/233 – Junio de 1958

 

Paginas Web

 

www.argentina.gov.ar

www.oldradio.com/archives/international/argentin.html

 

Contactos

 

Carlos Landi

Coleccionista de radios antiguas en la Argentina

www.antiquesboedo.com.ar

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Heriberto M. Tavella

Radioaficionado veterano

Señal distintiva LU6DBU

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